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Se quedan sin espacio los panteones más antiguos de Saltillo

En Santiago y San Esteban, guardianes de más de un siglo de memoria, los sepultureros trabajan entre tumbas antiguas, historias familiares y la falta de lugar para nuevos difuntos

El silencio se mezcla con el sonido metálico de las palas. En el panteón Santiago, uno de los más antiguos de Saltillo, Dina Alejandra Chavarría Núñez camina entre lápidas torcidas y monumentos ennegrecidos por el tiempo.

Con guantes y cubrebocas, revisa las fosas que pronto deberán abrirse. “Aquí ya no hay espacios disponibles”, dijo sin titubeos. “Solo se puede reducir restos… abrir donde ya hay familia”.

Dina lleva años en el oficio. Su trabajo es preparar los servicios, abrir las fosas y limpiar las propiedades. Lo hace con respeto, pero también con la naturalidad que da la costumbre.

“A veces encontramos cuerpos casi completos, con ropa o zapatos todavía ahí”, recordó. “Cada muerto es diferente. No hay ninguno igual a otro”.

La reducción de restos se ha convertido en la única manera de abrir espacio en los panteones públicos de Saltillo. Según explicó uno de los encargados municipales, el proceso se realiza una vez que han pasado seis años y un día en el caso de los adultos, y cinco años y un día para los infantes.

“Se abre el féretro, se conservan los huesos en bolsas y se vuelven a resguardar dentro de la misma tumba, para poder colocar a otro familiar”, detalló.

En los panteones Santiago y San Esteban, el primero estatal y el segundo municipal, ya no hay fosas nuevas disponibles desde hace años. Los únicos movimientos posibles son las reducciones o el uso de terrenos familiares. “No hay ni un solo lote libre”, afirmó Alberto Alvarado Martínez, encargado del panteón ubicado en la calzada Francisco I. Madero.

MEMORIA DE PIEDRA
Los panteones Santiago y San Esteban forman parte del corazón histórico de Saltillo. Con más de 130 años de antigüedad, estos cementerios fueron durante décadas el destino final de generaciones enteras.

“Santiago era el de los españoles; San Esteban, el de los criollos del poniente”, recordó el sepulturero.

Sus pasillos guardan esculturas, mausoleos y cruces de cantera que asombran a los visitantes. Muchos monumentos datan del siglo XIX, y algunos son considerados verdaderas obras de arte funerario.

“Hay gente que viene de fuera solo a ver la arquitectura”, comentó. “Y se sorprenden, porque aquí está la historia viva de Saltillo”.

Pero el tiempo también deja abandono. En varias secciones, las lápidas se inclinan y el pasto crece sin control.

Las lluvias complican el mantenimiento. “La gente se queja de la hierba, sobre todo en mayo o noviembre, pero justo es cuando más llueve”, explicó. “Algunos arreglan sus tumbas, otros las dejan perder. Hay quienes ya ni recuerdan a quién tienen aquí”.

Cuando una tumba deja de recibir visitas o pagos por varios años, puede volver a manos del municipio o del estado, dependiendo del panteón.

“Si no tiene flores, epitafio o placa, y nadie reclama, el terreno se recupera”, señaló el encargado. “Pero eso es raro. La mayoría se queda tal cual… olvidada”.

CREENCIAS, MITOS Y CHARLATANERÍA
Con el paso del tiempo, los panteones también se han convertido en escenario de historias y supersticiones. Desde los presuntos actos de brujería hasta supuestas apariciones, los trabajadores dicen haberlo visto todo.

“Viene gente con mochilas o caras sospechosas”, relató uno de los empleados. “Dicen que vienen a dejar arreglos o flores, pero luego encontramos cosas enterradas, fotos, muñecos, amuletos. Es puro fraude. Hay quienes se aprovechan del miedo y de la ignorancia de la gente”.

Cada año, sobre todo antes del Día de Muertos, llegan al lugar grupos de “cazafantasmas” o aficionados a lo paranormal. “Nos piden permiso para grabar de noche, pero no los dejamos. Luego hacen sus shows y dicen que aquí hay brujería, que hay espíritus. Es mentira. Solo manchan el nombre del lugar”, lamentó.

LA VIDA ENTRE LOS MUERTOS
Dina Alejandra contó que, aunque muchos creen que su oficio es tétrico, para ella es un trabajo digno. “Yo no le tengo miedo a los muertos”, aseguró. “Desde el primero que saqué, nunca he soñado con ninguno. Es más difícil tratar con los vivos”.

Recordó con claridad un día en que una madre pidió abrir la tumba de sus hijos, fallecidos hacía años. “Cuando vio los restos, reconoció a uno por la ropa”, dijo Dina, con la voz baja. “Lo abrazó, aunque sólo quedaban huesitos. Eso no se olvida”.

Pero al cuestionarle por qué no expresaba el mismo aprecio por el otro hijo, reveló que aquel la golpeaba.

“Algo extraño noté en el cuerpo del hijo que trataba mal a su madre, tenía una mano momificada, es donde digo que sí aplica el dicho en el que se menciona que si le pegas a tu madre se te seca la mano”.

EL PASO DEL TIEMPO
Durante las festividades del Día de Muertos o el 10 de mayo, los panteones de Saltillo pueden recibir hasta 15 mil visitantes. Sin embargo, fuera de esas fechas, el silencio domina. El crecimiento de la ciudad ha dejado estos cementerios rodeados de avenidas, polvo y nuevas construcciones.

“Estos panteones fueron fundados cuando Saltillo tenía apenas medio millón de habitantes”, explicó el encargado. “Hoy la ciudad se duplicó, pero seguimos con los mismos espacios”.

Y entre los muros antiguos de Santiago y San Esteban, los nombres tallados en mármol siguen resistiendo al tiempo. Algunos ya casi ilegibles, otros recién pintados. Todos esperando la próxima visita que los saque, aunque sea por un momento, del olvido.

DESCANSAN 26 PERSONAJES ILUSTRES
En la Rotonda de los Hombres Ilustres del panteón Santiago descansan los restos de 26 personajes que marcaron la historia de Coahuila y de México, distribuidos en 24 tumbas. Entre ellos destacan el poeta Manuel Acuña, el maestro Antonio Narro, el pintor Rubén Herrera, el escritor y político Óscar Flores Tapia y el general Lucio Blanco.

El recinto también resguarda a figuras del ámbito educativo, militar y político como Nazario S. Ortiz Garza, Severino Calderón González, Rubén Moreira Cobos y Victoriano Cepeda Camacho, cuyos legados siguen presentes en la memoria coahuilense.

PROHIBIDO HACER DESMANES
De acuerdo con el artículo 23 del Reglamento de Panteones Municipales, está prohibido introducir o consumir bebidas alcohólicas, drogas o cualquier sustancia que altere la conducta, así como acudir en estado de ebriedad o intoxicación, dentro de los cementerios de la ciudad.

El reglamento también impide causar daños en sepulcros o instalaciones, introducir motocicletas, bicicletas, patines o patinetas, y permitir la entrada de menores sin la compañía de un adulto. Además, se prohíbe el ingreso de grupos musicales sin autorización y arrojar basura en sitios no permitidos.

Las personas que incumplan estas disposiciones serán turnadas a la autoridad municipal para la aplicación de las sanciones correspondientes.

Panteones más conocidos en Saltillo

Municipales: San Esteban, La Paz, Dolores
Estatal: Santiago
Privados: Jardines del Santo Cristo, Jardín de los Pinos, Arcángel

15 mil visitantes recibe el panteón Santiago y un número similar el Santo Cristo el Día de los Muertos.

Para saber más…
El panteón San Esteban es el más antiguo de Saltillo y en este existen tumbas y mausoleos que datan del siglo XIX.

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