Encuentran una oportunidad de vida al sumarse a la líneas de producción: Arhcos
La Región Sureste de Coahuila vive un nuevo rostro en su dinámica laboral: la migración, tanto de personas repatriadas como de centroamericanos, se ha convertido en un factor clave para la industria local. Así lo reveló Xavier Galindo Valdés, presidente de la Asociación de Recursos Humanos Coahuila Sureste (Arhcos), quien aseguró que el número de migrantes trabajando formalmente en la zona ha aumentado de manera constante.
“Ha aumentado el número. Y no nada más de los que intentaban ir hacia Estados Unidos, sino también de gente que ha sido repatriada. Ya están trabajando en la región”, afirmó Galindo Valdés. De acuerdo con sus estimaciones, los migrantes representan aproximadamente el 4% de la fuerza laboral actual, y cerca de una tercera parte de ellos son mexicanos que han regresado al país en busca de una nueva oportunidad.
Pese al reto que representa integrar a personas con distintos antecedentes laborales, la respuesta empresarial ha sido proactiva. “La mayoría de ellos vienen de sectores como el campo o el comercio. Ahora se busca capacitar antes de que entren a la línea de producción, con un entrenamiento que les permita adaptarse a los procesos”, explicó.
Los tiempos de capacitación varían según el área. Mientras que en operaciones sencillas el aprendizaje puede tomar entre dos y tres días, hay procesos más complejos, como soldadura o postura, que requieren hasta un mes de formación antes de que un trabajador pueda operar de forma autónoma.
Además de los migrantes, la región sigue recibiendo trabajadores nacionales procedentes de estados como Estado de México, Veracruz y Guerrero. “Uno de cada cuatro trabajadores, mínimo el 20% y en algunos casos hasta el 25%, viene de otras entidades del país”, añadió Galindo Valdés.
Sobre la permanencia de los migrantes en estos empleos, el entrevistado reconoció que es un fenómeno reciente y en observación, pero que hasta ahora no han enfrentado dificultades para integrarlos. “En términos culturales hemos avanzado mucho como región. No ha habido mayores problemas; al contrario, hemos aprendido a adaptarnos y a aprovechar esta diversidad”, puntualizó.
La tendencia sugiere que el sureste de Coahuila no sólo está absorbiendo mano de obra migrante, sino que se está consolidando como un punto de integración laboral y social para quienes buscan una segunda oportunidad dentro del país o más allá de sus fronteras.




